Entender el espíritu de “El Charanguímetro” es una labor ardua, y por eso queremos contaros un poco de nuestra historia para saber qué es y cuando se formó, a nuestro parecer la charanga más genuina de Zamora. Adelante, entonces, un poco de historia.

Corrían años de transición musical en la provincia. Los mercenarios de la corchea hacían su agosto particular en Zamora y los representantes, cansados de músicos tradicionales, buscaban como locos mini-bandas (más conocidas como charangas). Tras reflexiones de niños -que es lo que éramos en aquel momento- decidimos formar una.

Aquel primer intento fue sobre todo divertido, ya que muchos no estábamos formados musicalmente aunque todos, sin excepción, queríamos formar parte de aquel invento. En la primera actuación que hicimos (pedimos perdón a los damnificados) la charanga estaba compuesta por tres trompetas, un trombón, un clarinete, una caja, un bombo y percusión variada (maracas, platos y pandereta).

Pasado el primer bache, la agrupación fue depurándose tanto que elegimos hasta un nombre: “Zaval”. La captación de nuevos componentes fue haciendo que muchos dejaran de tocar, otros simplemente decidieron que aquello les venía grande. En cuestión de cuatro años la charanga estaba completamente modificada y reforzada tanto en músicos como en repertorio para ser competitiva en cualquier punto ya no de nuestra provincia si no de la comunidad. En aquel momento la composición de la charanga era de dos percusionistas (caja y bombo) y cuatro vientos (trompetas, saxos y trombón).

Años después, tras una pequeña discusión entre los miembros, se decide hacer un “restilín” a lo que a nuestro parecer debía ser la formación, haciendo cambios importantes e imprescindibles para ser sobre todo eficaces. Lo primero fue (¡por fin!) la constitución legal y la entrada de nuevos componentes para completar un grupo que creímos algo pequeño. Pasando el numero de componentes a ocho, dos percusionistas (caja y bombo) y seis vientos (trompetas, saxo alto, saxo tenor,  trombón y bombardino).

Podemos decir que el gran cambio de identidad charanguil, pasa por dejar a un lado las herencias cutre-charangueras que veníamos arrastrando y que no nos permitía realizar con solvencia actuaciones en lugares con una tradición charanguil de mayor calidad, es decir, fuera de nuestra querida Zamora. Todo se resume en una palabra: ABRILESCO. Mítico y resultón mambo, exportado de tierras Valencianas, fue el primer arreglo para charanga que incluimos en el repertorio, comenzando un largo camino (que seguimos recorriendo) de renovación de repertorio y de intérpretes, basado en hacer un grupo lo más armonizado posible, interpretando temas de diferentes estilos.

Hoy en día somos un grupo formado principalmente por diez músicos que han sido ampliados en ocasiones por necesidad de la actuación. Estamos compuestos por dos percusionistas (caja y bombo) y ocho vientos (trompetas, saxos, trombones y bombardino).

Seguimos realizando cambios de repertorio constantes, ya que los estilos de los componentes del “El Charanguímetro” son muy dispares y esto hace que mantengamos una evolución musical. Tenemos nuestros “educandos” para conseguir músicos de carácter y estilo “Charanguimetro” y no mercenarios, que no dejan avanzar en nuestro interés de conseguir una gran formación dentro de este mundo. Entre nuestros objetivos están, además de llevar nuestra música por las fiestas más grandes de España, reconducir la obsoleta tradición charanguera de Sebastopol y vuelta a la iglesia de nuestra tierra hacia una música charanguil de calidad, mientras seguimos aprendiendo de los mejores.

Tras un repaso a nuestra historia, es la hora de pasar a la parte más divertida de esta presentación en la cual os haremos entender que es “El Charanguímetro”.

Todo viene en una de las tantas actuaciones que realizamos. Esta en particular, entra en la clasificación de “conciertazo” (que son aquellas que más que una actuación parecen dos). Pasado el tiempo prudente para iniciar la “fuga”,  de aquella localidad y viendo que aquello no tenia fin, uno de nosotros grito “Señores, ha saltado el charanguímetro”, cuestión que hace suponer que el charanguímetro es un aparato realmente complicado y sobre todo digital, que realiza la medida de tiempo dentro de una actuación.

Tanto fue el impacto que decidimos que ese era el nombre perfecto... ¿Por qué íbamos a ser como los demás, con un nombre corto y pegadizo? Nosotros largo e impronunciable.

Tan raro es nuestro nombre que podemos decir ha ciencia cierta que no hay nadie que a primera vista lo diga bien, incluso con ayuda es impronunciable. Especialmente habitual es su lectura “tartamudeada”, confusa y el desplazamiento del acento, todo ello mientras se entrecierran los ojos mirando a la espalda de un charanguimúsico, cosa que nos orgullece, porque era y es el objetivo de este grupo de amigos que formamos este divertido invento.

Ahora que sabéis por que no llamamos así, como nació y como se formó "El Charanguímetro". Esta presentación debe llegar a su fin, así que mandamos un amigable saludo charanguil a todos los visitantes de la web y os invitamos a seguir navegando por la misma y a visitarnos a menudo, para que estéis enterados de todas nuestras andanzas y desventuras.

 


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